¿Estoy comprando caro mi casa?

¿Cómo saber si estás pagando de más por una vivienda? Tres preguntas clave —incluido un método objetivo con números— para decidir con cabeza.

Una de las preguntas más frecuentes a la hora de comprar una casa, especialmente para particulares y que es su primera compra (habitualmente para vivienda habitual), es saber si se está comprando caro.

¿Cómo saber si estoy comprando caro? En otros artículos del blog analizamos cómo se calcula la rentabilidad de un piso en alquiler, pero ese artículo estaba destinado más a la inversión que a la compra normal.

Cuando a mí, como agente inmobiliario, me realizan esta pregunta, especialmente desde el ámbito familiar y social, siempre les respondo lo mismo:

1. ¿Te ves viviendo allí los próximos 15-20 años?

Dentro de que es imposible saber el futuro, es imprescindible que la casa y su entorno os hayan gustado lo suficiente para responder de manera afirmativa a esta pregunta. Seguramente estemos ante la compra más importante de la vida de una persona. No solo hay que evaluar el espacio de la vivienda en sí, su estado actual y posibles reformas —que es importante—, sino el barrio: vecinos, seguridad, comodidades para el día a día…

Si aquí respondes que SÍ, pasamos a la siguiente pregunta. Si, por el contrario, tienes dudas, a priori no es lo mejor comprar una vivienda a un precio más reducido para cambiar a los pocos años si tu intención es comprar para residir. En el camino de compra y venta hay una serie de gastos e impuestos que quizás hagan que el tiempo y dinero invertido, aun habiendo ganancia, no merezca la pena.

2. ¿Puedes pagarlo?

No hay tanto que pensar en si estás comprando caro o no. Ten en cuenta que lo habitual al comprar con hipoteca es pagar en los próximos 25-30 años. Si las condiciones bancarias y de tasación son buenas y la cuota mensual es asumible y puedes pagarlo sin problemas, ADELANTE.

Si, por el contrario, por tu nivel de ahorro o ingresos mensuales te va a tocar apretarte el cinturón mucho tiempo, no es lo más recomendable. En ese caso, estarías comprando caro en base a tus posibilidades, por lo que habría que meditar esa decisión seriamente.

3. Método objetivo

Es bastante similar al de calcular la rentabilidad para el alquiler, pero sin meter los mismos gastos. Tan solo habría que calcular la renta mensual que se puede pedir por alquilar tu inmueble y el resultado anual dividirlo entre el valor de compra. Veamos un ejemplo: una vivienda que cuesta 450.000 € y cuyo alquiler estaría en 1.300 €, es decir, 15.600 € al año.

15.600 / 450.000 = 3,4%

Si el porcentaje sale entre un 3-5% estás comprando a un precio de mercado razonable. Si, por el contrario, ese porcentaje baja del 3%, es cuando de manera objetiva y sin entrar en el tema emocional se valora que estás comprando caro.

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